A: A las cajeras del supermercado

Porque su actitud ejemplar de ayuda me da mucho calorcito al corazón

Cobran poco, viven lejos, vuelven a sus casas e imagino que no se podrán acercar demasiado a sus seres queridos. Y además se les reconoce poco.

Las cajeras y empleadas del supermercado y mercados no se merecen una ola, se merecen un tsunami. Imaginad por un momento esta situación sin tener comida.

Estos días, en los que queremos alargar el poco tiempo que podemos salir, he hablado mucho con ellas. Su tranquilidad, su alegría, sus bromas, su actitud ejemplar de ayuda, me han dado mucho calorcito al corazón.

Cobran poco, viven lejos, vuelven a sus casas e imagino que no se podrán acercar demasiado a sus seres queridos. Y además se les reconoce poco.

El otro día una me contaba que mucha gente va a última hora al super, cuando están a punto de cerrar. Quien sabe por qué. Y cuando les dicen q ya no pueden entrar, porque están obligados a cerrar, hay gente que empieza a insultarles y gritarles. Imagínate. Qué haríamos sin ellas…

Irene

Madrid