A: A mi patio

Por hacer más bonita mi cuarentena

Mi patio son personas en tres dimensiones a las que no he visto de cuerpo entero. Pablo son los pies, Laura las manos, Jesús la voz, Irene las piernas –es la bebé del patio y siempre las está moviendo–, Hildur el tronco, Nacho y Merce la cara, Carmen la sonrisa, Belma el pelo y Álex los brazos –y su guitarra–.

Vivo sola y me gusta. Aun así el coronavirus me ha hecho un gran regalo: mi patio. Me siento acompañada desde el primer momento del estado de alarma, aunque no veía a personas en tres dimensiones. Entonces llegaron ellos: los habitantes de mi patio, mis vecinos. No faltamos a nuestra cita diaria a las ocho para agradecer a todos los que se están partiendo los cuernos ahí fuera para que estemos bien.

Pero mi patio es más que aplausos. Después de aplaudir hablamos, cantamos, reímos, nos quejamos, bailamos, fumamos, comemos, hacemos fotos. La inmensa mayoría no nos conocíamos de nada, ha tenido que venir el coronavirus a presentarnos.

Mi patio son personas en tres dimensiones a las que no he visto de cuerpo entero. Imposible. A veces tengo que buscar posturas un poco rocambolescas. A unos los veo mejor, a otros peor. Hay algunos a los que sobre todo oigo. Pero no importa. Están y somos. Me doy cuenta de que por este motivo relaciono a cada uno con elementos concretos de un cuerpo:

Pablo son los pies, Laura las manos, Jesús la voz, Irene las piernas –es la bebé del patio y siempre las está moviendo–, Hildur el tronco, Nacho y Merce la cara, Carmen la sonrisa, Belma el pelo y Álex los brazos –y su guitarra–.

A todos: gracias. Mi cuarentena es más bonita con vosotros.

Winnie

Madrid