A: A mis vecinos de la calle Desengaño

Por haber creado una pequeña comunidad

Se ha creado una pequeña comunidad en la que asoman cantantes, pianistas, médicos, concejales de ayuntamiento… Nuestro barrio no volverá a ser el mismo, porque ahora no somos anónimos. Tenemos nombres, apellidos y una causa común: hacer de esta experiencia algo enriquecedor.

Yo quiero agradecer a mis vecinos de la calle Desengaño, de Madrid, su alegría, sus ganas de hacer de esta dura época algo bello.

Durante este confinamiento hemos creado entre las gentes de mi calle una pequeña familia. Los aplausos de las 8 de la tarde a todas las gentes que estaban trabajando para sacarnos de esta pandemia o para hacerla más llevadera, nos hicieron encontrarnos de balcón a balcón. Poco a poco se fueron organizando cosas.

Lo primero que se creó fue un bingo, en el que participamos unas 40 personas de 7 edificios. Aquello nos llevó a presentarnos cada uno, a conocer nuestros nombres y algunas de nuestras historias.
De esa presentación surgió la petición de que les leyera un poema cada día. Y así lo venimos haciendo desde hace ya 23 días. Esto porta belleza en un momento tan duro. Es maravilloso ver cómo surge el silencio y cada uno se recoge en el balcón para escuchar palabras tan bellas de distintos autores que nos inspiran y nos alientan.

También, y aparte de estos encuentros, estamos programando las fiestas de esta calle. Empezaremos con una paella comunitaria.

Existe entre nosotros un equipo que va a suministrar ayuda para la gran cantidad de indigentes que asoman por nuestro barrio (Malasaña). Familias a las que en principio les faltaban alimentos, pero que ahora mismo empiezan a necesitar cosas más básicas.

En fin, que aquí se ha creado una pequeña comunidad en la que asoman cantantes, pianistas, médicos, concejales de ayuntamiento… Nuestro barrio no volverá a ser el mismo, porque ahora no somos anónimos. Tenemos nombres, apellidos y una causa común: hacer de esta experiencia algo enriquecedor.

Arantxa de Juan