A: “Patio46”

Gracias por construir entre todas un vecindario más divertido y acogedor

No es la primera vez que hago una cuarentena. Pero desde luego ninguna como esta. Las otras son voluntarias, aunque cueste ponerse a meditar todos los días, sin faltar uno. Pero por mucho que hayamos tenido presente que nuestra gran contribución para superar esta crisis haya sido quedarnos en casa, no siempre ha sido fácil. No ha sido fácil perder la libertad de entrar y salir cuando quisiéramos; no ha sido fácil ver la vida a través de un patio interior; no ha sido fácil no poder abrazar y estar con los seres queridos... y por supuesto no ha sido fácil enterarse de todas las personas que se han ido, aunque no fueran de nuestro entorno más próximo. Y hablo en pasado porque parece que comienza a verse la salida, o por lo menos la posibilidad de salir de casa a dar un paseo, que en estas circunstancias se convierte en un auténtico regalo, sobre todo ahora que comienza a salir el sol…

Cada día a las 8 de la tarde tocaba salir al “balcón”. Una sensación extraña, mezcla de muchas cosas: susto porque no sabíamos lo que se nos venía encima; timidez por compartir con unos vecinos que como mucho ves unas cuantas veces al año en el portal de casa; emoción y agradecimiento a todas las personas que han tenido que aguantar y sostener esta crisis exponiéndose cada día con su trabajo… 5 minutitos y para dentro.

Conozco a mi vecina de al lado, una señora mayor, enferma de corazón, que como ha vivido toda su vida en esta casa y en un sol ha conseguido repartir la compra semanal entre unos cuantos vecinos para no tener que salir y exponerse. Pero no conocía a la señora del piso de abajo, que queda enfrente de mi ventana, ni tampoco a la vecina de arriba, que también teletrabaja. A ambas las había visto alguna vez asomadas a las ventanas, pero hasta este momento no nos habíamos saludado y eso que llevo en esta casa casi 7 años. Y nunca había visto a otra chica que da al patio, aunque es vecina de otro portal, que lleva un mes con coronavirus y ha estado muchas semanas mal y poco a poco se va recuperando, aunque con altibajos…

Después de 6 semanas, nuestro “Patio 46” da para muchas conversaciones que se alargan hasta las 8:30 o las 8:45, según los días. Ha dado para anécdotas, carteles de hoy no salgo porque me encuentro regulín, “acaparamiento” de productos desinfectantes para repartir entre las vecinas, intercambio de teléfonos y consejos de todo tipo, compartir aficiones y, por supuesto, la promesa de una quedada en vivo y en directo para tomarnos “una caña” cuando todo esto vuelva a la “normalidad”.

¡Gracias infinitas a las vecinas de “Patio46” por esta cuarentena compartida!

Y por supuesto, gracias a la familia y a las amistades que hacen que la vida sea más fácil en momentos raros y difíciles como este.

Cristina

Madrid