A: A mis amigas

Por ser mi soporte vital

El miedo y la incertidumbre se fue disipando hablando, intercambiando dolores internos, miedos, temores, risas y aperitivos con las amigas.

Los primeros días del comienzo del encierro, entre el caos y la cantidad incontrolada de información, fue horrible. Me sentí desolada y triste. Cuánta gente enferma y lo peor… muerta. Con miedo, con mucho miedo. Miedo de lo que estaba pasando y de lo que pasaría. 

También la incertidumbre ocupó su espacio. Se fue disipando contando, hablando, intercambiando dolores internos, miedos, temores, risas y aperitivos con las amigas. Nos sostenemos. La mayoría emprendimos la cuarentena en soledad, unas eligieron esa opción, otras no. 

Hemos creado hace tiempo una red de “sostenimiento vital”. En ese sostenimiento entra todo lo que pueda entrar, sin quedar nada fuera. Dependo de ellas, y es una dependencia bonita y de acompañamiento. Es una necesidad vital que ahora más que nunca doy GRACIAS de tener.

Mi madre, sería la primera de la lista de agradecimientos por su adaptación al medio y al tiempo que vivimos. Se ha adaptado hasta a esto, sin queja y sin grandes aspavientos. 

Sonia

Madrid