A: A mi patio

Porque en estos días me da la vida

Hemos tenido que encerrarnos para conocernos y darnos cuenta de que vivimos junto a personas maravillosas con las que compartimos sentimientos, risas, preocupaciones, proyectos y hasta vermuts a la una y media de la tarde.

Yo le agradezco a Paola, que con 8 años nos enseña coreografías desde el balcón. A Jose, que se ríe con con la “i” y nos hace reír a todos. A Marisa, que cumplió años y se emocionó cuando le cantamos el cumpleaños feliz. A Carlota, que toca la guitarra y canta como los ángeles con una sonrisa inmensa. A Jorge, que cada tarde mientras aplaudimos nos grita “vamoooos, ánimoooo”. A Gema, que busca con la mirada a los vecinas y vecinas y los saluda. A Paloma, que todas las tardes nos pone el “Resistiré”. A la señora mayor del primero, que nos lanza besos con una ternura maravillosa. Y a Ainhoa, que con 11 meses se une siempre al aplauso en los brazos de su abuela. 

Vivo sola, mi casa da a un patio de manzana que en estos días me da la vida. Qué curioso, hemos tenido que encerrarnos para conocernos y darnos cuenta de que vivimos junto a personas maravillosas con las que  compartimos sentimientos, risas, preocupaciones, proyectos y hasta vermuts a la una y media de la tarde. Dice Carlota que “cuando nos conozcamos de verdad” haremos muchas cosas. Estoy segura de ello. 

Mientras tanto, nos cuidamos de mil formas: “Voy a comprar, ¿necesitáis algo?”; “He visto una música buenísima, os la paso”; “¿Cómo sigue tu madre?”; “Hoy estoy más tristona…” “Ayyyy, te mando un abrazo de ventana a ventana”. Y así los días van pasando. Los vencejos y las golondrinas ya están aquí y el sol brilla con fuerza y la primavera, como la vida, se va abriendo paso.

Yolanda

Madrid